El Parador de Pontevedra ocupa un palacio que antiguamente fue residencia de los Condes de Maceda. Se alza en el casco histórico de la ciudad y combina líneas regias, nobles y señoriales con innumerables referencias de ensueño rural en un entorno que invita a descubrir las muchas calas y playas.
Distinguido, señorial e ilustre son tres calificativos que definen el interior, donde abundan los detalles insignes, las antigüedades y el mobiliario de carácter regio. La propiedad cuenta, además, con relajantes vistas sobre el jardín. Destaca la escalinata de piedra labrada que conduce a las habitaciones, muy acogedoras, y que acentúa el carácter señorial y noble propio del parador.